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MDG-2015

 
Objetivos de desarrollo del Milenio
 
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Editorial Imprimir E-Mail
 
La crisis financiera pone a prueba a la solidaridad digital.
 
Alain Clerc
D
urante los períodos de crisis, los actores políticos revelan su capacidad para gobernar. En la tormenta financiera que asola a los países industrializados, hay actores políticos que tomaron las medidas apropiadas para cambiar el curso de los acontecimientos. Semultiplicaron las conferencias de más alto nivel, por cierto, el peligro era inmenso. La crisis puso en tela de juicio los criterios políticos y económicos más fundamentales. Así, de pronto, se destinaron miles de millones de euros so pretexto de las necesidades, para paliar la falta de liquidez de los establecimientos bancarios y garantizar la financiación de las empresas.

En 2000, todos los Jefes de Estado y de gobierno reunidos en Nueva York proclamaron solemnemente y a viva voz su voluntad de reducir la pobreza en el mundo y se fijaron un plazo de quince años para llegar a este resultado. Ocho años más tarde, en lugar de incrementar su ayuda, tal como se habían comprometido - aportando por lomenos 50miles de millones de dólares por año - la ayuda pública al desarrollo (APD) ha ido disminuyendo en toda la zona de la OCDE y de la Unión Europea.Y, sin embargo, no se ha convocado ninguna cumbre para exigir que se mantenga, pase lo que pase, la intención de alcanzar los objetivos fijados en 2000. Cierto es que el peligro no es inminente ni pone en entredicho los fundamentos del sistema ni los privilegios de los más favorecidos, pero condena a la pobreza a cientos de millones de hombres y mujeres que no tuvieron la suerte de nacer en el lugar correcto. Ya no es admisible la explicación según la cual las finanzas públicas no permiten concretar las ambiciones planteadas en el año 2000. Acaba de comprobarlo la respuesta que los responsables políticos de Washington y París dieron a la crisis financiera. Queda entonces demostrado que hay quien carece de voluntad política.

Esta voluntad política que es tan necesaria en materia de cooperación para el desarrollo, sí estuvo presente entre las figuras políticas que participaron en la « Cumbre de las Ciudades y los Gobiernos Locales del Mediterráneo», que acaba de celebrarse en Málaga. Aunque esta reunión tuvo un alcance regional, en Málaga, los representantes locales contrajeron el compromiso de poner en práctica un nuevo mecanismo financiero en pro de la reducción de la brecha digital, que representa una de las causas principales del desarrollo defectuoso que afecta a lamayoría de la población mundial. Evitando de plano escollos administrativos y jurídicos, los representantes declararon públicamente que pondrán en marcha, a nivel de sus circunscripciones, la «contribución del 1% de solidaridad digital» propuesta por el Fondo mundial de Solidaridad Digital y, con esta decisión, evidenciaron sus dotes de mando. Con su compromiso, mostraron que, pese a las reducciones tan considerables en los fondos destinados a la APD, gracias a los nuevos mecanismos de financiación, es posible seguir aspirando a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Merced a este mecanismo innovador, se pueden recaudar treinta mil millones de euros aproximadamente, sin que ello suponga costos para los poderes públicos ni para las empresas. Esta cifra es suficiente para atender el reto del acceso a los conocimientos paramiles de millones de personas que actualmente están excluidas de la sociedad de la información.
 
New York
 
Estas reuniones de hombres y mujeres políticos abocados a distintas causas, ya sea en Washington, París o Málaga, demostraron que es posible gobernar como se debe, y que con voluntad política y un sentido mínimo de la justicia y la equidad, incluso se pueden alcanzar los ODM. Los dirigentes del sector privado que refrendaron públicamente estos Objetivos, poniendo de relieve su responsabilidad social, deberían acordarse de sus promesas cuando se los convoque a responder a los llamados apremiantes de los marginados de la sociedad de la información, que irremediablemente están condenados a la pobreza.

En los próximos días, los actores políticos y económicos tendrán la posibilidad de confirmar sus compromisos del año 2000 y su sentido de la equidad en dos foros : primero, en la Conferencia de Lyon sobre la Solidaridad Digital que se celebrará por iniciativa del Presidente Nicolas Sarkozy y, posteriormente, en la Conferencia de Seguimiento sobre la Financiación del Desarrollo, que se celebrará en Doha bajo la égida de las Naciones Unidas. ¿Cabe guardar una esperanza?

Alain Clerc, Secretario Ejecutivo
 
 
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