Carta
El texto de la presente Carta será
propuesto para su adopción definitiva el 17 de noviembre,
en Ginebra, durante la celebración la sesión de
miembros fundadores del Fondo de Solidaridad Digital
Versión del 20 de septiembre
de 2004
Carta del Fondo de Solidaridad
Digital
« Trabajemos conjuntamente,
a nivel local y mundial, para que la oportunidad digital
que nos ofrece la transición hacia la sociedad de la información
favorezca la creación de una sociedad más justa,
más equitativa y más solidaria »
Preámbulo
El cambio solidario de la sociedad digital
En un mundo globalizado, interdependiente y
convulso, el futuro se presenta a la vez inquietante y prometedor.
En este contexto, la transición de una sociedad industrial
a una sociedad de la información representa un punto clave
de nuestra evolución y ofrece una oportunidad única
de replantear nuestro progreso y desarrollar una visión
conjunta y compartida de nuestros valores fundamentales. Para
evolucionar en paz, debemos reconocer que formamos una sola humanidad,
que comprende una gran diversidad de culturas, y que compartimos
un destino común.
Debemos aunar nuestros esfuerzos para crear
una sociedad de la información democrática, solidaria
y duradera, basada en el diálogo, el acceso libre al conocimiento
y a la cultura, respetando los derechos universales del hombre,
la justicia social y económica, así como la naturaleza.
Nuestra visión de la “sociedad
de la información” se fundamenta en la convicción
de que el acceso a la información y a los medios de comunicación,
considerados un bien público y global, debe ser participativo,
universal, inclusivo y democrático.
La sociedad de la información debe permitir
ampliar los derechos humanos, mejorar la calidad de vida de todos
los ciudadanos, así como la vida social, económica
y cultural de las comunidades.
Con el enfoque de una gobernancia compartida
entre los responsables políticos y económicos y
los representantes de la sociedad civil, estos principios deber
determinar y orientar el comportamiento de personas, organizaciones,
empresas del sector privado, gobiernos nacionales y locales, colectivos
locales e instituciones transnacionales.
En este sentido, la difusión de las TIC
contribuirá a la construcción de una sociedad de
la información transparente, preocupada por promover la
diversidad, la participación y la justicia económica
y social, velando especialmente por garantizar la plena igualdad
de sexos.
Además, el nacimiento de la sociedad
de la información nos ofrece una oportunidad sin par en
la historia para renovar nuestros conceptos de desarrollo. Dicha
renovación se apoya en nuestra de voluntad y capacidad
de adoptar y promover los valores y objetivos incluidos en la
Carta de Solidaridad Digital.
Este compromiso requiere un cambio de nuestros
costumbres y comportamientos. Es necesario aceptar los nuevos
lazos de interdependencia creados por la globalización
y un nuevo sentido de nuestras responsabilidades. Apela a nuestra
capacidad de imaginación y a una visión solidaria
de nuestro desarrollo. En este sentido, la diversidad cultural
constituye una promesa de enriquecimiento de nuestro patrimonio
global.
No cabe duda de que la transición digital
exigirá elecciones difíciles. Sin embargo, sabemos
que estos cambios de comportamiento son ineludibles y que debemos
afrontarlos esforzándonos por armonizar la unidad con la
diversidad, el ejercicio de la libertad con el respeto al bien
común y los objetivos a largo plazo con las exigencias
a corto plazo.
Cada persona, cada familia, cada organización,
cada institución tiene que asumir una función muy
importante. Desde este enfoque, la colaboración entre los
gobiernos nacionales y locales, y los representantes de la sociedad
civil y las empresas es fundamental para lograr una buena gobernancia.
La Carta de Solidaridad Digital completa los
objetivos del Fondo de Solidaridad Digital y pretende promover
la responsabilidad de todos los actores (públicos y privados),
que desean comprometerse con una sociedad de la información
justa, equitativa y solidaria. Asimismo, determina los principios
generales que sustentan la actuación del Fondo.
La adhesión a la Carta no impone ninguna
obligación, sino que alienta a todos los actores implicados
a integrar estos principios en su estrategia de actuación
y a adherirse al Fondo.
La Carta no sustituye otras iniciativas impulsadas
en el plano internacional para lograr los objetivos de la Declaración
del Milenio y del Pacto Mundial (Global Compact). Por el contrario,
pretende completar y materializar en el dominio particular las
posturas sobre la brecha digital.
En tanto que plataforma de convergencias para
todos los colaboradores del Fondo, tanto si proceden del sector
público como privado o de la sociedad civil, proporciona
un marco para las actividades de la fundación privada que
gestiona el Fondo de Solidaridad Digital.
La solidaridad digital se expresa por medio
de diferentes formas de apoyo, respaldo y colaboración,
concedidas libremente para garantizar la financiación y
el desarrollo de proyectos en colectivos que no disponen de los
medios necesarios para aprovechar las ventajas de la sociedad
de la información. La referencia al componente digital
indica que se trata de proyectos orientados al uso de las TIC.
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LA CARTA DE SOLIDARIDAD DIGITAL
Con un espíritu de solidaridad digital,
la Carta sostiene los siguientes principios, objetivos y compromisos
:
PRINCIPIOS
Construir sociedades democráticas, justas,
participativas y pacíficas, así como reducir la
pobreza y las desigualdades
- La sociedad de la información debe proporcionar a
todos los ciudadanos los medios necesarios para garantizar su
desarrollo físico, mental e intelectual, una mejor calidad
de vida y las posibilidades de realizar plenamente su potencial,
- La sociedad de la información debe contribuir a la
justicia económica y social, y permitir a comunidades
de todos los niveles, en cualquier parte del mundo, garantizar
el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.
Asimismo, debe ayudar a alcanzar los objetivos fijados en la
Declaración del Milenio.
Acceder a la educación, a la sanidad
y al empleo
- La sociedad de la información debe proporcionar a todos
los ciudadanos el libre acceso a las infraestructuras, herramientas
y contenidos necesarios para desarrollarse, trabajar, producir,
comunicarse, acceder a la cultura, transmitir y desarrollar
sus conocimientos.
Contribuir al desarrollo del patrimonio
de la humanidad y enriquecer la diversidad cultural
- La sociedad de la información debe garantizar, en el
respeto a la diversidad cultural, la transmisión a las
generaciones futuras de valores, tradiciones e instituciones
que contribuyen a la prosperidad a largo plazo de las comunidades
humanas, a la vez que se promueve su renovación para
hacer frente mejor a los nuevos desafíos de la globalización.
Desarrollar la convivencia y favorecer
la integración social en el respeto a los recursos naturales
y a la naturaleza
- El uso de las TIC debe contribuir a mejorar la convivencia
y aumentar la confianza entre las personas y las poblaciones,
favorecer la integración social, cultural y económica,
aprovechando todas las ventajas derivadas de las diásporas,
- El desarrollo de las TIC debe ser compatible con una gestión
ecológica de los recursos naturales, especialmente de
los recursos naturales no renovables, y respetar el equilibrio
natural necesario para que los ciudadanos tengan una buena calidad
de vida.
Además, la libertad de acción
de todos los ciudadanos en una sociedad de la información
solidaria debe tener en cuenta las necesidades de las generaciones
futuras.
OBJETIVOS
El Fondo de Solidaridad Digital pondrá
todos sus esfuerzos y todos sus medios al servicio de estos principios
con los objetivos siguientes :
- Garantizar un acceso equitativo y asequible
a las TIC y a su contenido a todos ciudadanos y, especialmente,
a los que sufren situaciones de marginación como las
mujeres, las personas discapacitadas, las personas mayores,
los pueblos indígenas y los pobres de las zonas urbanas
y rurales, con una atención especial a los países
y colectivos más desfavorecidos ;
- Promover este acceso, en tanto que derecho
fundamental que debe garantizarse tanto a nivel público
como privado, independientemente de las fluctuaciones del mercado,
del crecimiento y de cuestiones de rentabilidad, en el respeto
de una sociedad de la información duradera desde el punto
de vista social, cultural, económico, financiero y ecológico
;
- Garantizar el acceso a la información
y al conocimiento a todos los ciudadanos para contribuir a su
autonomía y desarrollo, así como reforzar la implicación
de los colectivos locales en el plano social, político,
económico y cultural ;
- Reducir de forma efectiva las desigualdades
económicas, sociales y culturales entre los ricos y los
pobres digitales, mediante la identificación y la movilización
de recursos generados por medio de nuevos mecanismos de financiación.
EL COMPROMISO DE LA SOLIDARIDAD DIGITAL
Reconociendo que la globalización y el
nacimiento de la sociedad de la información implican nuevas
formas de solidaridad entre las personas, las organizaciones privadas
y los poderes públicos, los estados nacionales,
los poderes locales y las empresas privadas que aprueban estos
principios se comprometen libremente a reducir las desigualdades
digitales entre los ricos y los pobres digitales mediante la destinación
de recursos efectivos e identificables a la solidaridad digital.
Este compromiso se dirige a personas, empresas,
asociaciones, instituciones y organizaciones nacionales e internacionales,
así como a poderes públicos. El compromiso se puede
hacer efectivo de dos formas :
- Un compromiso de los poderes públicos
de incluir en todas las licitaciones relativas a la adquisición
de materiales y servicios informáticos una cláusula
de solidaridad digital que prevea que la empresa que obtiene
el contrato debe realizar una contribución de como mínimo
un uno por ciento de la transacción al Fondo de Solidaridad
Digital (de conformidad con el “principio de Ginebra”1)
;
- Por defecto, un compromiso directo de los poderes
públicos, por el que realicen una contribución
de al menos un uno por ciento de las cantidades destinadas a
la compra de materiales y servicios informáticos al Fondo
de Solidaridad Digital.
Las empresas y personas privadas, así
como todas las instituciones interesadas, pueden suscribir un
compromiso similar al de los poderes públicos.
Además, los poderes públicos,
las empresas y personas privadas, así como todas las instituciones
interesadas, pueden suscribir :
- Un compromiso en especie, con la intermediación del
Fondo de Solidaridad Digital, que comprenda la aportación
de equipos materiales, software y formación gratuita
;
- Una contribución financiera voluntaria al Fondo de
Solidaridad Digital.
MODALIDADES DE INTERVENCIÓN
El procedimiento de intervención del
Fondo también es específico: el Fondo luchará
contra la brecha digital mediante una acción de proximidad
basada fundamentalmente en una cooperación entre el Sur
emergente y el Sur menos avanzado, mejor adaptado a la realidad
sobre el terreno. Los proyectos promovidos por el Fondo consistirán
en actuaciones articuladoras, que respeten la diversidad cultural
y los contenidos locales. En respuesta a las peticiones de las
organizaciones de mujeres y de microcréditos, tendrán
en cuenta la demanda no solvente con el objetivo de crear nuevas
actividades y, posteriormente, nuevos mercados.
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1 - El “principio
de Ginebra” apela a todas las entidades públicas y
privadas :
- a introducir en todas las licitaciones que
efectúen para la compra de materiales o servicios digitales
una disposición que invite al proveedor a incluir en
la oferta una “cláusula de solidaridad digital”,
por la cual se comprometa a destinar un porcentaje del importe
de su oferta al Fondo de Solidaridad Digital.
- a dar preferencia a los proveedores que hayan
atendido a este llamamiento.
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