Su capacidad de apertura y conexión, que condiciona
su propio desarrollo, es fundamental, al igual que los servicios
básicos que deben proporcionar a los ciudadanos en materia
de educación, sanidad, lucha contra la exclusión,
justicia social, transporte público, etc.
En un momento en que los estados se muestran dubitativos ante
el reto de la solidaridad digital, no debe resultar extraño
que las ciudades y las autoridades locales, conscientes de las
responsabilidades que les incumben, decidan sentar las bases
del primer Fondo Mundial de Solidaridad Digital. Ahora corresponde
a los representantes de las ciudades y las autoridades locales
demostrar que, con su contribución al desarrollo de una
sociedad del conocimiento más justa, pueden incidir en
el proceso de globalización que está en marcha.
Sin embargo, no cabe duda de que no pueden asumir este esfuerzo
solos. Es importante que su compromiso sea respaldado por las
contribuciones de todos los implicados en el desarrollo sostenible,
el sector privado, la sociedad civil y, evidentemente, los estados.
El Fondo de Solidaridad Digital, creado a iniciativa de las
ciudades de Ginebra y Lyón, de la provincia de Turín
y Senegal, representa sin lugar a dudas la única respuesta
posible para poner fin al apartheid digital que prevalece en
este comienzo del siglo XXI. Más allá de constituir
una fuente de financiación de los colectivos excluidos
actualmente de la red mundial, el Fondo debe convertirse en
un instrumento privilegiado para poner en marcha un nuevo diálogo
entre todos los ciudadanos del mundo.
Christian Ferrazino
alcalde de Ginebra
Vicepresidente del Comité de honor del Fondo de Solidaridad
Digital